Del 6 al 10 de septiembre celebra sus fiestas patronales de Moros y Cristianos, declaradas de interés turístico regional y nacional que constituyen una serie de cuadros medievales con ruedos de banderas, juego exclusivamente caudetano, volantes (pajes) con su encanto infantil, su bastoncillo y su rodela y sus atronadores disparos de arcabucería. Durante tres tardes se representan en la plaza Mayor los Episodios Caudetanos – la Invasión, la Reconquista y la Expulsión y Aparición de Ntra. Sra. de Gracia y de San Blas – obra en la que participa el pueblo. Todo en relación con el descubrimiento en 1414 de dichas imágenes en el Partido de los Santos. Fiestas cargadas de música, bellas como un códice viejo.

 

 

Otras fiestas son los Bailes del Niño pura alegría loando el natalicio del Señor. Ocurren en las plazas públicas. Parejas que se presentan lindamente ataviadas y que bailan delante del Niño (imagen atribuida a Roque López, discípulo de Salcillo) en la misa de 1º de año y durante la procesión general. Repiques de castañuelas al son de alegres jotas; diversión interesante con el galanteo del bailador y el donaire de la bailadora. Bailes a la puja la  llana, en el teatro por la noche, con la intervención de un mayordomo voceando posturas.

 

 

La Pascua de Resurrección comprende tres días con excursiones campestres donde se come la «mona» y danza y ríe la juventud. Jolgorio repetido en la octava y el lunes inmediato, día de San Vicente. Festividad que viene celebrándose en Caudete desde que la instituyera en 1594 Clemente VIII.

Las fiestas de San Antón y San Blas recogen un hondo sabor gremial y de barrio con sus hogueras, sus rollos bendecidos, sus rifas y sus juegos populares al aire libre.

GASTRONOMÍA

Platos usuales son la paella de pollo, pelotas de relleno (pan, carne picada, piñones y sangre) sopas de menudencias, arroz con caldo de verduras, gachamiga, cocido de gallina con morcilla de puchero y tocino y gazpachos, echados sobre la tierna torta y mezclados con trozos de conejo o pollo, «tropezones». De pastas, almendrados, machacos, tortas de aguardiente y de carnaval y algunas más sacadas de recetas tradicionales; monas, pan dormido y de aceite para el tiempo de pascua. De vinos tinto y blanco, locales, de buen sabor y grado.