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Turismo – Tesoros Modernistas

Finca “El Paso”

La residencia de verano de Francisco Albalat, actualmente en desuso, ha sido uno de los más emblemáticos de los edificios privados de Caudete durante el siglo XX.

La finca de El Paso se encuentra en el término municipal de Caudete, provincia de Albacete, al NE del núcleo urbano, a 2 Km del centro de la población, en La Huerta de Arriba, un espacio agrícola emplazado entre el pie de monte de la Sierra de Santa Bárbara al Norte y la población al Sur. La finca se desarrolla junto al camino de La Encina, pedanía de Villena surgida a raíz de la construcción del ferrocarril Madrid a Alicante, en 1858, en su tramo de La Encina a Alicante, y que secularmente conducía hacia Fuente la Higuera y Almansa.

Esta edificación supone un magnífico ejemplo del movimiento arquitectónico conocido como eclecticismo historicista en su modalidad de neomudéjar, con muy pocos pero importantes elementos premodernistas. Este estilo demandaba una construcción moderna en ideas y materiales pero tomando como ideal los modelos pasados.

Ficheros adjuntos

Información sobre El Paso

 

 

Casonas de inspiración modernista e historicista. La Edad de Oro de Caudete

Caudete cuenta con uno de los más ricos y singulares patrimonios de inspiración modernista e historicista de la provincia de Albacete. Este municipio cuenta con interesantes edificios de inspiración modernista, románica, gótica o mudéjar, todo ellos nacidos al abrigo de las tendencias artísticas del cambio de siglo (XIX-XX).

La mayor parte de ellas fueron construidas entre 1886 y 1912. Se conoce esta época como la “edad de oro” de Caudete, momento de gran desarrollo agrícola e industrial en la localidad.

La arquitectura del cambio de siglo en Caudete se caracteriza por el uso del ladrillo macizo, la azulejería tipo valenciano y la rejería de forja. Decoran las fachadas elegantes motivos geométricos, a veces con reminiscencias clásicas, orientales o mudéjares, otras veces usando iconografía puramente art nouveau: ninfas o musas, líneas látigo y bellos ornamentos florales .
Se decoran las fachadas de esta época con un fino sentido estético, difícil de encontrar hoy día, no exento de funcionalidad y deseo de perdurar en el tiempo. Razones por las que esos edificios parecen hoy tan bellos a nuestros ojos.

Varios edificios del centro de Caudete reproducen algunas de las joyas del universo modernista: guirnaldas de flores, líneas látigo, elaboradas rejerías, alusiones a la mitología clásica o bellas e inspiradoras musas. Citaremos aquí sólo unos cuantos de los más de quince catalogados.

La casa de los Graciá, en la calle Abadía 14, una de las más elegantes de Caudete. Observamos en su fachada de tonos pastel, ventanas y rejas ricamente decoradas, colorida azulejería valenciana y bellísimas ninfas o musas modernistas inspiradoras de las artes.

Anexa a ésta encontramos la antigua casa de D. Paco Albalat, Conde de San Carlos, raro ejemplo de diseño afrancesado con techos de pizarra y contraventanas de hierro que reproduce en su interior diseños art nouveau en vidrieras y escalera.Conserva techos de Agustín Espí.

La antigua oficina de Correos, en la Calle Mayor 15, destaca por su elaborada decoración floral y geométrica acompañada de bellos bustos de ninfa.

En la Plaza del Carmen encontramos la casa de Jorge Arnedo Asensi, en la Plaza del Carmen, es una muestra de casona de estilo palaciego construida en 1886, con fachada de gran equilibrio y armonía, presidida por un retablo cerámico de la virgen de Gracia.

La que fue casa del canónigo Manuel Bañón, en la calle San Antonio Abad 4, fue construida en 1907 y decora sus vanos con elegantes elementos de la cultura clásica: cariátides, grecas y vasijas de inspiración helénica. Conserva paredes y techos pintados por Agustín Espí.

Villa Isabel, de 1906, es un escaso ejemplo de villa rodeada de jardines con elementos de inspiración neomedieval, como es el caso de su torre almenada. Fue construida por Miguel María Gil Hernández, Canónigo de la Concatedral de Alicante. Conserva frescos en paredes de Agustín Espí, fechados en 1907.

 

 

Barrio “San Francisco”

El promotor de este popular barrio de Caudete fue Francisco Albalat Navajas, Conde de San Carlos, personaje de aventurera vida, enigmático carácter, carlista convencido y, sobre todo, gran benefactor de Caudete.

Francisco Albalat viajó por Francia e Italia y pasó largas estancias en Niza, Corbie y Pau, donde conoció a su primera esposa, Hélène de Caix de Saint Aymour, dama de la aristocracia francesa. En Italia conoció también a Giuseppe Sarto, Cardenal Arzobispo de Venecia en 1893, con quien tuvo una gran amistad y que ocupó el solio pontificio entre 1903 y 1914 con el nombre de Pío X.

Tras establecer su residencia en Caudete, Albalat se afanó en la construcción de un singular legado arquitectónico que dejó constancia de su carácter emprendedor y su generosidad.

Albalat concibió el barrio de san Francisco de Asís como un ente autónomo del resto del casco urbano, fruto de la planificación y el diseño global. El proyecto original constaba de 66 casas obreras, un colegio-asilo de huerfanos con su capilla, un mercado central y una plaza de toros; si bien no llegó a completarse.

Actualmente, el conjunto está formado por 45 viviendas unifamiliares adosadas, que se distribuyen en dos manzanas a ambos lados de la iglesia de San Francisco. Junto a éstas, se edificó la plaza de toros “Arenas de Caudete”. Todo este conjunto fue construido entre 1901 y 1910.

Las casas del barrio son un singular ejemplo de arquitectura popular que ha sabido mantenerse y regenerarse a lo largo del tiempo. Fue, probablemente, uno de los primeros proyectos de vivienda social puesto en marcha en España. Domina en la decoración el arco apuntado y el ladrillo de fábrica, con clara influencia mudéjar, pero también encontramos en ellas rasgos similares a la arquitectura de Cobie (Francia), donde Albalat residió.

Encontramos en este singular barrio una mezcla de estilos: neomudéjar, modernista y bizantino, que convierten su visita en una experiencia enigmática, a imagen de su promotor.

 

Iglesia de San Francisco de Asís

La Iglesia de San Francisco es un bello y singular edificio, único en la provincia de Albacete, con fachada en estilo neomudéjar y decoración interior de inspiración bizantina con elementos neoclásicos. Su sorprendente originalidad ha dado lugar a que algunos historiadores lo califiquen de modernista. Conserva también similitud con la que fue antigua iglesia de Corbié (Francia), donde Francisco Albalat, su promotor, vivió varios años.

Fue construida entre 1907 y 1908, para que sirviera capilla para el “Asilo de huérfanos de San Vicente de Paul”, proyecto que no salió adelante. Actualmente es la Parroquia del barrio de San Francisco y alberga, asimismo, los restos de Francisco Albalat, Conde de San Carlos , y su primera esposa, la francesa Hélène de Caix de Saint Aymour.

La fachada principal del templo sorprende por su originalidad, destacando su influencia neo-mudéjar. Consta de una sola torre campanario en posición central, flanqueada por robustas columnas salomónicas, y coronada por una curiosa cúpula de reminiscencias bizantinas.

En el interior destacan las vidrieras y la cúpula estrellada del ábside, inspiradas en la basílica de San Francisco de Asís, en la región italiana de Umbría.

En la sacristía del templo se conserva un solideo papal, regalo de Pío X a Francisco Albalat, cuando en 1907 éste visitó al santo padre en su residencia pontificia. También encontramos una foto de Francisco Albalat.

Otra curiosidad del templo es la utilización de mármol de Carrara para los mausoleos del Conde de San Carlos y su esposa, Helénè de Caix. Este lujoso material, uno de los más apreciados de mundo por su blancura, fue usado en varios de los edificios que Albalat mandó construir en Caudete.

En los laterales, y decorando los huecos que antes ocuparon vidrieras, aparecen murales alusivos a la vida de San Francisco de Asís, de gran fuerza expresiva e impactante colorido. Están fechados en 1962 y fueron pintados por Pedro Torres Cotarelo, reputado artista local.

En 1996, durante la última restauración del templo, se abre la capilla del Santísimo. Un pequeño y acogedor lugar donde hoy encontramos la Cruz de San Francisco y un bello icono mariano de inspiración bizantina.

 

Plaza de Toros “Arenas de Caudete”

La plaza de toros “Arenas de Caudete” es el más importante de los edificios que Francisco Albalat, Conde de San Carlos, construyó en Caudete. Terminada en 1910, en estilo neomudéjar, se adelantó a su época.

Esta plaza es anterior en su construcción a las plazas de toros de Albacete y “Las Ventas” de Madrid.

La plaza formaba parte de un conjunto urbanístico ideado por su promotor, que constaba de 66 casas obreras, el asilo-colegio de huerfanos de San Vicente de Paul con su capilla y un mercado de abastos. Ni el asilo ni el mercado pudieron terminarse.

De la corrida inaugural de esta plaza, el 15 de mayo de 1910, se hicieron eco los más importantes periódicos del país. Se lidiaron toros de las más afamadas ganaderías del momentos: Damián Flores y Marqués del Saltillo. El cartel inicial estaba compuesto por Ricardo Torres “Bombita” y Rafael González “Machaquito”, dos afamados toreros de la época, si bien éste último, por problemas de salud, fue sustituido por Enrique Vargas “Minuto”.

Estructuralmente, es una de las plazas españolas más representativas del estilo neomudéjar. Constaba originalmente de tres niveles y está bordeada por más de doscientos arcos de herradura. Fabricada en muro de mampostería y ladrillo macizo, su portada queda enmarcada por bellos bajorrelieves en piedra con motivos taurinos. Fue considerada una de las más bonitas de España y es una de las más ricamente decoradas.

La plaza presentaba en su origen un exagerado aforo de 9.421 localidades, una capacidad muy superior a la población del Caudete de aquel momento, que contaba con unos 6.000 habitantes.

Poco después de su inauguración, Francisco Albalat mandó derribar el graderío del segundo piso, desmantelando parte de la bella estructura de forja que poseía. Según las crónicas de la época, la visión del coso desde este segundo piso era reducida, y se optó por su desaparición. Con ello la plaza redujo su exagerado aforo. Las columnas y barandillas de forja fueron colocadas en otros edificios que Francisco Albalat estaba construyendo.

Con la muerte de su promotor, la plaza entra en desuso, perdiendo más tarde el entramado de forja que sustentaba los palcos y cerraba sus vanos.

Tras largos años de abandono, el edificio fue adquirido y restaurado por el Ayuntamiento en 1986. Desde entonces, se celebran aquí conciertos y espectáculos festeros veraniegos, gracias a su estupenda acústica.

Para visitar la plaza por dentro necesita concertar horario con la Oficina de Turismo: 965-828-134.

 

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